Pilates y embarazo

4 diciembre, 2013

La mujer experimenta durante el embarazo importantes cambios físicos y psicológicos, consecuencia del proceso biológico de adaptación a su nueva situación. Es fundamental que la futura mamá esté preparada mental y físicamente para sobrellevar del mejor modo posible los síntomas o malestares propios de su estado y minimizar de esa forma los riesgos de complicaciones o patologías asociadas.

La práctica regular de ejercicio durante el embarazo favorece su evolución saludable, además de contribuir a mantener el peso, estimular la circulación y fortalecer la musculatura.

Ahora bien, las condiciones especiales que tiene una mujer embarazada hacen que determinados ejercicios puedan exponer a ella y a su bebé a riesgos severos. Por ello, un ejercicio como Pilates, que persigue la tonificación muscular mediante ejercicios ligeros de fortalecimiento y estiramiento, para aumentar la flexibilidad, mejorar la postura, la coordinación, la respiración y la concentración, resultan ser uno de los más adecuados para las mujeres embarazadas en su preparación para el parto y el acondicionamiento de su cuerpo para una rápida recuperación post-parto.
En Pilates Training Center trabajamos con programas para embarazadas, conducidos por monitores especificamente formados para esta labor y se desarrollan en grupos de hasta cinco alumnas.

Mediante la práctica de Pilates se consigue el fortalecimiento muscular en genera, el mantenimiento de la pared abdominal y el suelo pélvico en particular. La tonicidad de la pared abdominal contribuye a mejorar aspectos tan importantes como la contención del tamaño del vientre, el incremento de la fuerza expulsiva en el trabajo de parto, la prevención de la separación anormal de los músculos de la pared abdominal (Diástasis) o el aumento de la curva lumbar (Hiperlordosis). El fortalecimiento del suelo pélvico ayuda a la recuperación post-parto, manteniendo el adecuado control de esfinter, evitando la incontinencia en periodos ulteriores.

Además con Pilates, la futura mamá mejora la mecánica respiratoria, con el incremento consecuente de la oxigenación de los tejidos y del bebé.

El trabajo con las extremiadaes inferiores disminuye la fatiga, el hinchazón por retención de líquidos y mejora el retorno venoso, disminuyendo el riesgo de desarrollar varices.

Si la futura mamá no ha practicado antes Pilates, deberá esperar hasta la semana 21 de embarazo

y realizar un curso de iniciación de cuatro clases privadas antes de incorporarse al trabajo en grupo. Si la embarazada practicaba anteriormente Pilates y había alcanzado un nivel adecuado, puede comenzar un mes antes su trabajo en grupo e incorporarse directamente al mismo. Pilates puede continuarse hasta el término del embarazo, acondicionando permanentemente el trabajo a la situación de cada persona y siempre dependiente de la evaluación obstetrica.

 

La recuperación post-parto

Después del parto, es fundamental fortalecer determinados músculos para evitar dolores de espalda que aparecen en la etapa de lactancia, por el aumento del pecho, la postura y la carga del en brazos del bebé.
Los ejercicios de Pilates permiten conseguir una buena recuperación del cuerpo después del parto. Pilates fortalece y tonifica el cuerpo en general. Trabaja para desarrollar una buena postura y fuerza abdominal y dorsal, al tiempo que incide en los músculos del diafragma y del suelo pélvico.