Tabaco y embarazo

14 septiembre, 2011

El consumo de tabaco durante el embarazo supone un riesgo para la salud de la madre, ya que aumenta el riesgo de padecer cáncer y enfermedades del corazón y también para su futuro hijo, ya que los componentes tóxicos del tabaco tienen efectos nocivos sobre el bebé, pudiendo causar anormalidades en su desarrollo, nacimiento prematuro y bajo peso al nacer.

Los principales riesgos de fumar durante el embarazo son los siguientes:

• Mayor probabilidad de abortos espontáneos
• Riesgo de parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación)
• Bajo peso al nacer
• Incremento de la mortalidad perinatal
• Mayor riesgo de “muerte súbita del lactante”
• Mayor probabilidad de desprendimiento de placenta
• Mayor riesgo de embarazo ectópico
• Hemorragia vaginal

Además favorece la aparición de várices durante el embarazo. Si a esto se le suma hipertensión arterial y alimentación inadecuada se puede ver comprometido el aporte se oxigeno y nutrientes al bebé a través de la placenta. Ademas los recién nacidos de madres fumadoras pesan menos y presentan un menor desarrollo.

Los bebés de madres fumadoras pueden llegar a presentar síndrome de abstinencia, son más nerviosos y más difíciles de calmar. También son más propensos a padecer infecciones respiratorias, otitis, alergias alimentarias o asma durante la infancia.

Es muy importante dejar de fumar en cuanto se sepa que se está embarazada. Y probablemente el inicio de la gestación sea el momento más adecuado para intentarlo, ya que se suele experimentar una repentina aversión a los cigarrillos.

Pregunta a tu médico acerca de los recursos para dejar de fumar en tu área. Y si no lo consigues por completo, reduce tanto como sea posible, ten en cuenta que cuantos menos cigarrillos fumes, menos efectos nocivos para el bebé.


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