Frenar la osteopororis

9 diciembre, 2009

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que no se manifiesta hasta que está bastante avanzada, y que se caracteriza por una disminución de la densidad mineral ósea mayor de 2,5 SD respecto a lo considerado normal para un sujeto joven (según la Organización Mundial de la Salud). Esta enfermedad afecta en mayor medida a las mujeres, sobre todo después de la menopausia (descenso de la producción de estrógenos) aunque también afecta al sexo masculino.

La máxima densidad ósea se alcanza más o menos a los 30 años y a partir de aquí va descendiendo. Sin embargo mantener una actividad física adecuada va a ayudarnos a mantener una buena calidad ósea que nos permita en muchos casos evitar la aparición de la enfermedad y en los casos en los que ya ha aparecido frenar el descenso de la densidad ósea e incluso aumentarla. Esto será fundamental para evitar fracturas que puedan provocar una inmovilización prolongada del paciente y otras complicaciones derivadas de la enfermedad.

Dentro del tratamiento que se suele recomendar se incluye la terapia con estrógenos, ingesta de calcitonina y de calcio (alimentación), aumento de la vitamina D (ayuda a fijar el calcio en el hueso) y ejercicio. Sin embargo muchas veces la prescripción del ejercicio no siempre es la más idónea, y el paciente no realiza una actividad que frene el avance de la enfermedad. Desde luego, debemos evitar los ejercicios en los que no haya impacto como por ejemplo la natación o la bicicleta, y debemos de tener claro también que aunque andar es un buen ejercicio y algunos estudios han demostrado que aumenta la densidad ósea, otros no han encontrado resultados significativos.

Nosotros os ofrecemos un entrenamiento personalizado en el que vamos a estudiar el estado en el que se encuentra la enfermedad para realizar un ejercicio físico idóneo para frenar la perdida de hueso. Para ello realizaremos:

• Ejercicio con impacto, ya que la presión mecánica está relacionada con la osteogenesis (generación de hueso.)

• Ejercicio en el que demandaremos una adecuada contracción muscular basándonos en que la tensión tendinosa sobre el hueso aumenta la formación de este.

• Ejercicios en los que trabajaremos la flexibilidad.

• Ejercicios aeróbicos con la carga del propio peso.

• Ejercicios de estabilidad y equilibrio para evitar las posible caídas.