LCA Ligamento Cruzado Anterior, fase final de la rehabilitación

3 junio, 2008
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lcaEs probable que al iniciar esta fase se atraviese un periodo de estancamiento en el que ya no se avanza con tanta rapidez.

A veces surgen molestias persistentes en una determinada zona ( hormigueos a lo largo de la tibia por afectación del nervio o crujidos en un punto) o se resisten los últimos grados de extensión.

En general, existe la sensación de que la rodilla aún no es del todo estable y de que la musculatura sigue más débil que en la otra pierna.

También se acusan especialmente los cambios de temperatura o presión y suelen surgir leves molestias cuando cambia el tiempo.

La gente camina, sube y baja escaleras sin problema, y en el programa de ejercicios para casa ya se incluyen la bici estática o elí­ptica.

Pero generalmente da miedo saltar, o iniciar una carrera bruscamente, por ejemplo para coger un autobús, etc. Es en estos gestos diarios donde uno percibe que la rodilla aún no ha logrado una recuperación total.

Esta sensación subjetiva es variable en cada persona, pero suele permanecer durante mucho tiempo y uno tiene inconscientemente precaución con esa rodilla y cierto miedo al correr o jugar al fútbol, es inevitable, tendrá que pasar bastante tiempo para que desaparezca completamente esa sensación y uno olvide que tuvo la lesión.

Se va planificando la vuelta a la actividad deportiva con carreras en lí­nea recta y tiempos cortos, etc.

Se empiezan a trabajar el equilibrio, la coordinación, la contracción-relajación muscular durante los movimientos bruscos (patada al balón, frenazo en bici, etc).

Es una fase agradable porque no suele haber ningún dolor y los ejercicios resultan más divertidos.

Normalmente se ha logrado la movilidad completa tanto en flexión como en extensión y se da el último empujón a la potenciación muscular de cuadriceps e isquiotibiales con ejercicios resistidos, la musculatura de la pierna (gemelos, tibial anterior,etc) suele lograrse antes.